Final del verano
Antes de presentar nuestro avance editorial, con los títulos que publicaremos en los próximos meses, queremos compartir este bello fragmento de «Verotchka», un cuento poco conocido de Antón Chéjov, publicado en Rusia en 1887. Un pequeño paréntesis para despedir el verano y dejar que la literatura haga lo que mejor sabe: acompañarnos.
«Caminaron en silencio unos trescientos pasos. Mientras Ognev contemplaba el chal de Vera y su cabeza descubierta, recordó los días de aquella primavera y ese verano, cuando, lejos de sus habitaciones de San Petersburgo, siempre grises y sombrías, acariciado por la naturaleza y por el afecto de sus amigos, dedicado a su trabajo que tanto lo apasionaba, había visto sucederse, sin contarlos, un atardecer tras otro, día tras día, sin advertir que, anunciando el final del verano, primero dejó de cantar el ruiseñor, luego la codorniz y poco después el rascón. El tiempo había pasado sin que se diera cuenta; y supuso que eso quería decir que la vida había discurrido apaciblemente, sin sobresaltos».











