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CO CO CO U: El amor es lindo, el amor es linde

23.01.2018

CO CO CO U: El amor es lindo, el amor es linde

Publicado en Oculta Lit

Lucía Morales, Oculta Lit

Luz Pichel publicó en junio CO CO CO U (La uÑa rOta, 2017), un dispositivo lingüístico a través del cual la gallega muestra al lector el contexto sociolingüistico de Alén (Lalín, Pontevedra) la aldea que le vio nacer en 1947. Pichel escribe CO CO CO U en el gallego dialectal de aquella zona, a modos de reflejo de la experiencia que estas comunidades hablantes vivieron desde el XIX y el Rexurdimento hasta nuestros días, siendo fruto de burla y humillación tanto por el Estado central como por las clases cultas de las capitales de provincia gallegas, no solo por su uso del gallego, sino por la clase social a la que pertenecen, su «baja cualificación» y el «embrutecimiento» de unas formas propias del campesinado. De modo que los usos del lenguaje atraviesan como una estaca a los sujetos que deambulan en un espacio-tiempo determinado, poniendo de manifiesto sonidos y pronunciaciones, así como unas subjetividades que Pichel recoge y expone con acierto en su obra. Sujetos silenciosos, tímidos, inseguros, tartamudos (véase cómo la autora performea lo abrupto del tartamudeo valiéndose de espacios, sílabas duplicadas, consonantes arrastradas): «nn nun nun desesesperedes esperando pulu que pulu que foi pulu miudu        pulu de prontu da vosa desssscendenccccia tantu cumu suñasttttes».

En CO CO CO U, Luz Pichel escribe los versos en gallego rural y Ángela Segovia los traduce al castellano que sus abuelas hablan en Navas del Marqués (Ávila). Segovia atestigua la batalla y testimonio de Pichel, mostrándose una misma herida abierta en canal, un enjambre de relatos de vencedores y vencidos, de víctimas y verdugos, de barbaries y alzamientos, de resiliencias y desobediencias:

«nun se ten medu ón rei que nun transita o sitiu       nn nun se recea
de cear cantandu un lugar que existe sen lugharar»
(Pichel)

«no se tié  miedo a un rey que no transita el sitio       nnn no se uno reconcome de comer
cantando en el lugar que existe sin lugarar»
(Segovia)

La narración en el poema trascurre en una tierra oscura, explotada por agentes externos al lugar que se permiten atentar contra la lengua propia del mismo y sus habitantes: «a redención / viña da man dus    viña da vara das     viña dus reis dus alfabetus novus     us oficiantes» (Pichel); «la redención venía de la mano de los      venía de la vara de las     venía de los alfabetos / nuevos      los       oficiantes», oprimiendo «du cantu da ghaliña ceibe»; «el canto de la gallina libre». CO CO CO U nos traslada al Valle del Deza, convertido uno de los puntos geopolíticos clave en la Península ibérica durante la Segunda Guerra mundial. El valle contaba con la mayor reserva de wolframio del planeta. Conocido como el oro negro, este metal se utilizaba para la fabricación de armamento, de ahí a que se depositaran intereses económicos en la comarca por las Potencias del Eje y los Aliados. Se calcula que más de seis mil personas trabajaron en torno a la extracción del wolframio. Pichel discurre así sobre su actividad:

«prutéxense dus ladrons
afúndese na hidrosfera du val du deza
.             ssstorbandu
estorbandu?
si        estrobándull ós mortus»
(Pichel)

«protégense de los cacos
húndese en la hidrosfera del valle del deza       ssssstorbando
estorbando?
sí          estrobándolos
a los muertos».
(Segovia)

En el poemario el personaje principal establece nexos conversacionales con los muertos y adviene a mi cabeza un poema de Hannah Arendt: «¿Pero cómo vive uno con los muertos? Di, ¿dónde está el sonido que atenúa el trato con ellos?/(…) ¿Qué nos ayuda a avenirnos con su ausencia habiendo que revierta en ese sentir con el que aprendemos a sobrevivir?». Pichel insiste, reitera: está dirigiéndose a ellos con respeto. Nos acerca a unos muertos que parecen estar buscando su «lughar» en el prado, en ese territorio hostil gestionado e invadido por otros («sobra maquinaria      impondu»; «sobra maquinaria imponiendo»). Símil, quizás a la invasión que sienten los habitantes de diferentes áreas rurales de Galicia ante la amenaza constante por el ejercicio institucional del que hacía referencia con anterioridad…. o por el mismísimo Charles Brodie (sí, sí, como leéis) el corrector de Word que, imagino, no ha debido dejar vivir en paz a Pichel en sus procesos de escritura en la lengua que fuera, y al que, en diferentes tramos del poemario le reprende y pide respeto con cierta ternura y buenas dosis de humor.

Estoy de acuerdo en lo que aduce una brillante María Salgado en el prólogo que escribe para CO CO CO U como perfecta maestra de ceremonias: tanto Luz Pichel como Ángela Segovia son ejemplos de poetas que saben estar a la altura del contexto sociopolítico por el que transcurren sus procesos de creación. Pichel, Segovia y Salgado proceden de la familia poética Euraca, un seminario de lectura, pensamiento y escritura que se fraguó en Madrid en tiempos del 15-M, cuyos trabajos e investigaciones no solo establecen un puente a interesantes creaciones poéticas de América Latina, sino que refuerza la fe en la colectividad y el feminismo en mitad de todo este panóptico patriarcal en el que coexistimos. Quizás, cuando Pichel escribe sobre la luz en las páginas finales del poemario lo hace pensando en Euraca: «qui é u que tras aí         que luz é isa?/ é a utopía mamaíta        mira que fermosa/ atrapei un anapuiño de utopía cando a vin caer     ghardeina» (Pichel); «qués lo que traes ahí         qué luz es esa?/ es la utopía mamaíta       mira qué hermosa» (Segovia).

El amor es lindo, el amor es linde, dicen.